22 de enero de 2012

El 21 de enero

El día que decidí que la poesía ya no llevara tu nombre. Los versos que feliz y tristemente escribí, hoy decidí quemarlos, decidí hacerlos mierda, decidí que hoy será la última vez que te digo que te amo.

El hecho de conservar, siquiera las cenizas, te daría la razón una y otra vez, cuando todo el tiempo nunca hiciste el mínimo esfuerzo por entender que toda reacción tuvo su consecuencia. Si bien llegué a pensar mil veces que yo estaba mal, pero pude comprender hasta el final el grado de egoísmo en tu ser. Si algo sucede mal, la culpa será de los demás, el lema que te rige, ser siempre la víctima de todos prefieres no voltear a ver la mierda que le dejaste al mundo.

Me siento feliz y fuerte, porque nunca renuncié a lo que amaba. Y quizá esperando la más mínima disculpa, hice más mal a quien siempre, muy adentro, se ha sentido así. A final de cuentas, con todo lo que quieras echar en cara y ocultando como siempre tus errores, siempre estuve ahí. Pero eres así, siempre lo has sido, antes que esperar una frustración o intentar buscar mejorar, prefieres, ante todo y sobre todos, desechar, conseguir lo que sea pensando que es una maravilla y después cambiarlo (como en su momento yo lo fui), después, quizá esperas que regresen a tus pies como si nada, y es porque has tenido esa suerte, sin embargo basta que te observes, estás feliz con tus actos, pero en realidad las personas que te han amado las dejaste atrás por no enfrentarte a tu propia persona.

Después de estás líneas sólo habrá papeles rotos y archivos eliminados, es lo que me enseñaste a hacer… a desechar, sé que te burlarás, enojarás y mostrarás lo mismo, pero ojalá y después de un tiempo no te sientas en el abandono y sigas “experimentando” ese sentimiento lastimero de complacer a quien sea por retenerlo a tu lado. Wer… fue un placer ashtray girl.