Pero siempre te muestras como superman, ¿acaso no lo puedes sostener?…
Entonces mi mente volvió en sí… esbozó una sonrisa y caminé a mi recámara. Vi sobre la cama aquel viejo oso de mi infancia y lo abracé, ferozmente…
Limpié mi nariz y pómulos, respiré profundo, coloqué la máscara sobre el rostro y regresé a su lado…
Te ves bien, me dijo…
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