15 de abril de 2010

La otra versión de Orfeo

Una tarde de invierno Eurídice caminaba junto a Orfeo, ferozmente una serpiente ancestral, alada y con cuernos sobre su cabeza, mordió dulcemente a Eurídice. Pasaron días, meses y el veneno de la serpiente recorría las entrañas de ella, primero atacó su cerebro de modo que le causo grandes fiebres, delirios y confusiones. Orfeo constantemente se preguntó sobre el final, su tormento lo desprendió de su ser, su dolor lo convenció a su ausencia de fe. Finalmente el veneno llegó al corazón de Eurídice y murió frente a los ojos de Orfeo mediada la primavera.

Orfeo incapaz de su labor comprendió que su tristeza podía se reconstruida en dolorosas canciones. Ninfas y Dioses lo aconsejaron bajar al inframundo y liberar a Eurídice. Orfeo no creía en la voces de ellos, ya no tenía fe… Al fin cayó en las redes de consejos pese a su presentimiento de que todo era ya final, pero aún quedaba un poco de carne en sus entrañas de hojalata.

Al fin se presentó frente a Hades, señor de la tierra de los muertos, melodiosamente lo cautivó. El rey de los muertos le devolvió a Eurídice, ella poseía una máscara que cubría su rostro y alma. Era difícil reconocerla y sin embargo la sangre del órgano brotaba con sentimientos puros, Orfeo simplemente no se pudo resistir.

Hades le dijo que no volteará hacia atrás hasta que no consiguiera salir del inframundo. Llegando al lago Estigia Orfeo sintió la necesidad de voltear… Eurídice no llevaba la máscara, de su cuello prendida estaba aquella serpiente ponzoñosa, rosaba su lengua de mentira sobre su cuello, lamía sus pechos y copulaba repulsivamente una y otra vez con ella. Orfeo corrió hacia la Tierra mientras ella le gritaba con otra voz te amo.

Algunos dicen que Orfeo regreso a su ciudad, estoico y sin fe comenzó a golpear su lira contra una roca, tan grande y espantoso era el ruido que todo lo que estaba alrededor se marchitaba, la gente de su origen terminó matándolo. Algunos más cuentan que murió en manos de mujeres por no atreverse a morir por su amor.

Orfeo no murió… continuó su vida ciego de fe, tocaba hermosas melodías que endulzaban los oídos de las mujeres, profundizó su ser y al final de sus días concibió al mundo como lo es…

Queda sobre una antigua tumba una máscara de oro, una lira que lleva grabada la imagen de una serpiente alada y con cuernos, además una inscripción que dice “no puedo pensar en lo que la vida me quitó o me dio, resiento lo que no me devolvió”.

Fin… (Aplausos)

 

Acabo de leer un poco del Apocalipsis, así que entenderán mi necedad a cambiar historias con coincidencias de mí día…