5 de junio de 2009

Breve crónica de una visita al psicólogo

- ¿Una enfermedad de tipo mental es evidente para cualquier persona o requieres estudios?, ¿yo le puedo decir a alguien que está loco por sacarse los mocos y comérselos?- pregunté consternado a Carmen, ella dentro de su mudo gesto atinó a reír y respondió.
-Claro que no, para detectar una enfermedad mental son necesarios fundamentos estudiados-
Mis dudas se esclarecían, la psicóloga presentía la siguiente pregunta.
-Entonces yo estoy enfermo por ser un narciso, ególatra que no le gusta depender nadie, que busco siempre mi superación y bienestar sin contar a los demás porque en realidad las únicas vidas que me importan son las de las personas que quiero… ¿ser así es estar enfermo?
-No, no estás enfermo- su sonrisa disminuye a gestos más herméticos.
-En términos psicológicos eres una persona en rangos normales, digamos que eres lo que muchos quisieran ser o llegar a lograr. Que las personas se interesen en sí mismas, cumplan sus metas… tengan confianza en sí.- Cerro con eso la doctora aquella breve cita.
Quedé en silencio, siempre he creído que muchos ven cosas en alguien y son capaces de criticarlas por envidia, la ciencia en todo aspecto me terminaba de dar la razón. La única forma de atacar a quien sea sin conocer un mínimo detalle es inventando y engañándose a uno mismo, el creerse superior no es precisamente serlo, es fácil llamar a alguien débil o cobarde cuando no lo tienes enfrente, o es fácil llamarlos de la manera en la que nos sentimos.
-Espero verla pronto, tomemos un café; he abandonado el cigarro y podemos seguir charlando de la vida, disfrutar una tarde y aprender…
Dejé , entonces, la puerta cerrada, el próximo paciente esperaba, se veía aletargado, podría decir que tiene una vida vacía… Pero, ¿quién soy para hablar por o de alguien más?, mi vida está llena, y como Carmen lo comentó, conmigo tengo para poder seguir...